jueves, 17 de noviembre de 2016

¡Qué sorpresa!





Hemos llegado del recreo y hemos encontrado encima de una mesa una gran sorpresa. Había un huevo, pero no uno cualquiera, este era grande y un tanto peculiar. Nos hemos hecho muchas preguntas: ¿será de gallina?, ¿de pato?, ¿saldrán pollitos?, pero de repente Georgi nos ha dado la respuesta, ¡es un huevo de dinosaurio! Nos hemos emocionado mucho porque los dinosaurios son fascinantes para nosotros. No lo hemos dudado ni un segundo y hemos tocado el huevo, eso sí, con mucho cuidado para que no se rompa. Tras manipularlo, lo hemos colocado en un nido junto a la ventana para que el sol nos ayude a mantenerlo en calor para que algún día pueda nacer nuestro dinosaurio.




Hemos aprendido cómo nacen los dinosaurios. Para ello lo primero que hemos hecho ha sido convertirnos en huevos. Una vez que estamos bien metiditos en nuestro cascarón sacamos primero un brazo, luego el otro, después la cabeza, y finalmente podemos salir de él.









Para que estos conceptos queden claros nos vamos a apoyar de una secuencia visual. Con ella trabajamos la motricidad fina mediante el coloreado y picado, y la lógico-matemática al ordenar la misma. Así de bien nos ha quedado.



 


 Además, hemos realizado una obra plástica que nos ha gustado mucho.








 Con todo esto hemos aprendido que los dinosaurios son ovíparos, porque nacen de huevos y que estos hay que cuidarlos para que no se rompan y darles calor para que los dinosaurios puedan nacer.



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